Cerrado San Valentín, y en un tiempo tan convulso y renovador como vivimos, en el que la intimidad ha cambiado de textura y de color, vengo a abrir La Pareja como Escuela con la intención de encontrar, juntas si me permitís, comprensión a los procesos que vivimos en nuestras relaciones.

Las preguntas más obvias, las grandes preguntas, son las más necesarias, esas a las que tenemos miedo, esas que hacen los niños con su amor al nuevo mundo y ante las que quedamos en blanco, preguntándonos si alguna vez nosotras tuvimos una respuesta. Mi primera Gran Pregunta cuando me planteé adentrarme con una mirada profunda en las relaciones afectivas, fue ¿por qué y para qué nos unimos y vivimos en pareja? Exploremos un poco…

(Antes de eso me tomo estas líneas para advertir al lector y lectora que entre mis palabras encontrará tanto el uso del género femenino como masculino de forma indistinta como una posibilidad más de acercarnos a un lenguaje inclusivo).

Del por qué.

Esta es la parte fácil, la lineal en el tiempo. Fíjate que siempre que te preguntes por qué ocurrió tal o cual cosa, estás buscando una causa en el pasado, una justificación. Así, cuando te preguntas por qué estás vivo puedes recorrer, por ejemplo, el camino de la biología y entender todo el proceso desde tu fecundación hasta el día de hoy.

¿Por qué nos unimos y vivimos en pareja? Lo hacemos, una y otra vez, atravesando éxitos y fracasos, porque somos mamíferos, y como mamíferos tenemos alta necesidad de pertenencia, de vínculo, de calor. Somos seres de sangre caliente y temperatura constante, y desde que parimos, nuestro instinto nos lleva a poner a nuestro bebé al calor del pecho y abrazarlo, así como perdura en nosotras el anhelo de ese abrazo materno el resto de nuestros días. Necesitamos contacto, necesitamos mirada, necesitamos sentir que pertenecemos, que somos parte.

Existimos por el otro. Sabemos que su presencia, de alguna manera, justifica la nuestra y le da un sentido. Porque la mirada del otro es la que, en cada instante y en primer lugar, me da el ansiado veredicto, ella es la que otorga la validación de mi pertenencia, o por el contrario me amenaza de exclusión.

Alain Vigneau. Clown Esencial.

Del para qué.

Aquí es donde podemos maravillarnos. El para qué nos adentra en un cambio de consciencia, nos conecta con el propósito. ¿Para qué estoy viva? ¿Te lo has preguntado? Cuando nos preguntamos para qué, todo cambia, damos ese pequeño giro que modifica la percepción de la luz, ampliamos, nos damos cuenta.

Entonces, ¿para qué nos unimos y vivimos en pareja? Como yo lo entiendo (no soy poseedora de ninguna verdad), desde una perspectiva espiritual nos unimos para trascender el yo, para abrir nuestro corazón y desde ahí recorrer el propio sendero de crecimiento, autoconocimiento y desarrollo, aceptando y descubriéndonos en el eterno juego de espejos. En palabras de Joan Garriga “la pareja sirve a la vida… está tocada por la melodía del alma… en ella podemos llegar a sentir que somos sobrepasados por algo más grande, por una unión trascendente, pues la pareja es un camino de trascendencia para nuestro pequeño yo”.

Hay dos tipos de trabajo en el ámbito de la pareja: el trabajo psicológico de permanente espejo del otro y la entrega sincera al elevado propósito que día a día conforma una complicidad sagrada por la que despertar a la identidad de la esencia.

José María Doria. El amor y la pareja, 44 enfoques de luces y sombras.

Estaré encantada de crecer contigo si dejas un comentario.

Con amor,

María.

3 comentarios

  1. Yo también pienso, siento o creo que la pareja es la oportunidad de sanar aquello que quedó pendiente en la relación con el padre o con lo masculino en una y viceversa.

    Cuando tenemos aprendizajes importantes la vida es tan sabia que te da oportunidades para que puedas resolver y avanzar, así que lo que quedó pendiente con los padres lo repetimls en la pareja y si no podemos en los hijos. Es decir, en aquellas relaciones que hay profundo amor para que no las huyamos….

    Gracias Maria por compartir,
    Noemi

  2. La pareja para mi tb es a imagen y semajanza de la integración de esas polaridades en mi, femenino y masculino. Lo rudo y lo suave conviviendo hacia y para el entendimiento. Las resistencias y los conflictos para y con la pareja son la muestra más auténtica de esa danza eterna de polaridades, y donde hacen mella y resonancia esas heridas que nos dejaron en una manipulada y maquivelica idea de separación dentro del sí mism@ y con lo de afuera. Y entonces llega el amor en forma de personas espejos, como bien dices, importantes-VIP porque te regalan la oportunidad de saberte unidad sin más y con mucho!

    Sois mis sabias preferidas en cuanto a este tema, que lo sepais

    Luciérnaga

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