Papá te dio la vida.

Mamá te dio la vida, te albergó y te dio a la luz.

Y cuando fuiste luz en un mundo ajeno,

aseguraron fuego, aire, tierra y agua para tu supervivencia.

 

Hace tiempo que ocurrió,

reside en ti hoy la chamana de los cuatro elementos.

Y, querida amiga, te aseguro que ya no hay vuelta atrás,

que no se invertirán los pesos en la balanza.

 

Ahora son tus uñas las que se parten cuando trabajas la tierra.

Tus vértebras las que sufren el peso al cargar la leña.

Ahora eres la completa dueña de tu felicidad y de tu desgracia.

Ahora eres la única responsable de ti misma.

 

Y a la misma vez que has de proveer fuego a tu casa en invierno

y agua que calme la sed,

has de proveer a tu corazón de libertad.

 

Libertad para esta vida que llaman larga y también corta,

libertad para el momento que está sucediendo,

para que tus rodillas articulen el próximo paso,

tus pies contacten con la fuerza

y puedan volverse a levantar.

 

«Para que una relación de pareja se logre, cada uno de los compañeros tiene que abandonar a su familia. Cada uno tiene que dejar algunos principios que en su familia eran válidos, para negociar con su pareja principios nuevos que de alguna manera reconozcan los valores de ambas partes».

Bert Hellinger

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